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Planeta Vivo

Santos y Beatos

La Virgen de Guadalupe; un milagro.

La Virgen de Guadalupe; un milagro.

Estudios oftalmológicos realizados a los ojos de María, han detectado que, al acercarles luz, la retina se contrae y al retirarles la luz, se Vuelve a dilatar, exactamente como ocurre en un ojo vivo.

La temperatura de la fibra de maguey con que está construida la tilma, mantiene una temperatura constante de 36.6 grados, la misma que
el cuerpo de una persona viva.

Uno de los médicos que analizó la tilma colocó su estetoscopio debajo de la cinta que María posee (señal de que está encinta) y escuchó latidos que rítmicamente se repiten a 115 pulsaciones por minuto, igual que un
bebé en el vientre materno.

No se ha descubierto ningún rastro de pintura en la tela. De hecho, a una distancia de 10 centímetros de la imagen, sólo se ve la tela de maguey y en crudo los colores desaparecen.

Estudios científicos no logran descubrir el origen de la coloración que forma la imagen, ni la forma en que la misma fue pintada. No se detectan rastros de pinceladas ni de otra técnica de pintura conocida.

Los científicos de la NASA afirmaron que el material que origina los colores no es ninguno de los elementos conocidos en la tierra.


Se ha hecho pasar un rayo láser en forma lateral sobre la tela, detectándose que la coloración de la misma no está ni en el anverso ni en el reverso sino que los colores flotan a una distancia de tres décimas de milímetro sobre el tejido sin tocarlo.
Los colores flotan en el aire, sobre la superficie de la tilma.

La fibra de maguey que constituye la tela de la imagen no puede perdurar mas que 20 ó 30 años. Hace varios siglos se pintó una réplica de la imagen en una tela de fibra de maguey y la misma se desintegró después de varias décadas. Mientras tanto, a casi 500 años del milagro, la imagen de María sigue tan firme como el primer día.

La ciencia no se explica el origen de
la incorruptibilidad de la tela.

En el año 1791 se vuelca accidentalmente ácido muriático en el lado superior derecho de la tela. En un lapso de 30 días, sin tratamiento alguno, se reconstituye milagrosamente el tejido dañado.

Las estrellas visibles en el manto de María reflejan la exacta configuración y posición que el cielo de México presentaba en el día en que se produjo el milagro.

Ceferino NamuncurĂ¡

Ceferino Namuncurá

Nació en Chimpay, Provincia de Río Negro (Rep. Argentina) el 26 de agosto de 1886 y fue bautizado dos años más tarde por el apóstol de los indios, el misionero salesiano Padre Domingo Milanesio.

Hijo del célebre cacique araucano Manuel Namuncurá, el "Rey de las Pampas" como le llamaban los indígenas, a los 11 años él mismo le pidió a su padre que lo llevara a Buenos Aires para estudiar y así ser útil más tarde a su pueblo.

Su madre decía: "Ceferino desde pequeño pensaba como un hombre". Gracias a las gestiones de Mons. Cagliero, fué aceptado en el colegio salesiano Pío IX, en Bs. As. Allí recibió la primera comunión el 8 de septiembre de 1898. De aquí en más se tranformó en un serafín del amor a Jesús y a su Madre Celestial.

Estudioso del catecismo anhelaba convertirse en misionero de sus paisanos confinados en la cordillera.

Por cuestiones de salud de Buenos Aires se trasladó a Viedma donde continuó sus estudios y alumbró con sus virtudes.

En 1904 fue conducido a Turín y a Roma por Mons. Cagliero, Obispo de la Patagonia, más tarde Cardenal.

En los colegios de Italia el alumno Ceferino fue la sorpresa de estudiantes y profesores, por su admirable conducta, profunda piedad y modelo de todas las virtudes. En su larga enfermedad se palpó su santidad. Los enfermeros dijeron que no se lamentaba nunca, que nunca pedía nada, y que si todos los enfermos fueran como él, el hospital se convertiría en un paraíso. Al contrario, consolaba e infundía valor a otros enfermos.

Muere santamente la mañana del 11 de mayo de 1905, a la edad de 18 años y 9 meses.    Sus restos fueron repatriados en 1924 para descansar definitivamente en Fortín Mercedes, actualmente en el átrio del santuario de María Auxiliadora.

La Iglesia declaró a Ceferino Venerable, es decir, reconoció que practicó todas las virtudes cristianas en grado heroico, según decreto aprobado por el Papa Paulo VI el 22 de junio de 1972.

El 11 de NOVIEMBRE de 2007 celebramos su BEATIFICACIÓN gracias a la oración de sus devotos.   Continuemos rezando como hasta ahora para que sea declarado santo por la Iglesia.

Su primer gran deseo..., como lo expresó a su papá, fue salir de las tolderías de Chimpay, ir a Buenos Aires y estudiar y así ser útil a su gente.

Al empezar sus estudios... en el Colegio Salesiano de Buenos Aires, Pío IX, encontró allí su mina de oro: la insospechada riqueza del conocimiento y amor de Dios.

Fue modelo de todas las virtudes... cualquiera que busquemos: humildad, pureza, paciencia, caridad, fe, esperanza. Y en grado heróico. Por eso fue declarado VENERABLE por el Papa Paulo VI.

San Juan Bosco

San Juan Bosco

Juan Melchor nace en 1815, junto a Castelnuovo, en la diócesis de Turín. Era el menor de los hijos de un campesino piamontés. Su niñez fue muy dura. Su padre murió cuando Juan tenía apenas dos años y medio. La madre, Margarita, analfabeta y muy pobre, pero santa y laboriosa mujer, que debió luchar mucho para sacar adelante a sus hijos, se hizo cargo de su educación.

El primero de sus 159 sueños proféticos 

A los nueve años de edad, un sueño que el rapazuelo no olvidó nunca, le reveló su vocación. Más adelante, en todos los períodos críticos de su vida, una visión del cielo le indicó siempre el camino que debía seguir.

En aquel primer sueño, se vio rodeado de una multitud de chiquillos que se peleaban entre sí y blasfemaban; Juan Bosco trató de hacer la paz, primero con exhortaciones y después con los puños. Súbitamente apareció Nuestro Señor y le dijo: "¡No, no; tienes que ganártelos con la mansedumbre y el amor!" Le indicó también que su Maestra sería la Santísima Virgen, quien al instante apareció y le dijo: "Toma tu cayado de pastor y guía a tus ovejas". Cuando la Señora pronunció estas palabras los niños se convirtieron primero, en bestias feroces y luego en ovejas.   Mas Sueños e historias >>>Una gran cualidad: su interés por la salvación de la juventud

El sueño terminó, pero desde aquel momento Juan Bosco comprendió que su vocación era ayudar a los niños pobres, y empezó inmediatamente a enseñar el catecismo y a llevar a la iglesia a los chicos de su pueblo. Para ganárselos, acostumbraba ejecutar ante ellos toda clase de acrobacias, en las que llegó a ser muy ducho. Un domingo por la mañana, un acróbata ambulante dio una función pública y los niños no acudieron a la iglesia; Juan Bosco desafió al acróbata en su propio terreno, obtuvo el triunfo, y se dirigió victoriosamente con los chicos a la misa.

 Muerte de Don Bosco

Pero sus días tocaban a su fin. Dos años antes, los médicos habían declarado que el santo estaba completamente agotado y que la única solución era el descanso; pero el reposo era desconocido para Don Bosco. A fines de 1887, sus fuerzas empezaron a decaer rápidamente; la muerte sobrevino el 31 de enero de 1888, cuando apenas comenzaba el día, de suerte que algunos autores escriben, sin razón, que Don Bosco murió al día siguiente de la fiesta de San Francisco de Sales.

Su cuerpo permanece incorrupto en la Basílica de María Auxiliadora en Turín, Italia.

Sus últimas recomendaciones fueron: "Propagad la devoción a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros. Ayudad mucho a los niños pobres, a los enfermos, a los ancianos y a la gente más necesitada, y conseguiréis enormes bendiciones y ayudas de Dios. Os espero en el Paraíso".

Cuarenta mil personas desfilaron ante su cadáver en la iglesia, y sus funerales fueron una especie de marcha triunfal, porque toda la ciudad de Turín salió a la calle durante tres días a honrar a Don Bosco por última vez.

Fueron tantos los milagros conseguidos al encomendarse a Don Bosco, que el Sumo Pontífice lo canonizó cuando apenas habían pasado cuarenta y seis años de su muerte (en 1934) y lo declaró Patrono de los que difunden buenas lecturas y "Padre y maestro de la juventud".

Santo Toribio De Mogrovejo

Santo Toribio De Mogrovejo

Nació en Mayorga, España, en 1538. Estudió Derecho en las universidades de Coimbra y Salamanca. El rey Felipe II lo nombró juez principal de la Inquisición en Granada.

Algunos años más tarde quedó vacante la Sede Arzobispal de Lima, y el Rey decidió enviarlo a Lima como arzobispo, El Papa Gregorio XIII lo nombró arzobispo de Lima como sucesor de Jerónimo de Loayza. Santo Toribio llegó al puerto de Paita, Piura, en marzo de 1581 y partió hacia Lima. Ingresó a la capital del Perú el 12 de mayo del mismo año.

Durante su trabajo episcopal en Lima convocó y presidió el III Concilio Limense (1582-1583), al cual asistieron prelados de toda Hispanoamérica, y en el que se trataron asuntos relativos a la evangelización de los indios. De esa histórica asamblea se obtuvieron importantes normas de pastoral, así como textos de catecismo en castellano, quechua y aymara (los primeros libros impresos en Sudamérica).

Santo Toribio visitó innumerables poblados de su amplio territorio, uno de los más extensos y difíciles del mundo. A las visitas pastorales dedicó 17 de sus 25 años de obispo. Santo Toribio no solo confirió la confirmación a Santa Rosa, sino también a San Martin de Porres. Celebró 13 sínodos y fundó el primer Seminario de América en Lima (1591).

A los sesenta y ocho años Santo Toribio cayó enfermo en Pacasmayo al norte de Lima, partió rumbo a la ciudad de Santa e hizo su testamento en el que dejó a sus criados sus efectos personales y a los pobres el resto de sus propiedades. Murió en Zaña el 23 de marzo de 1606. El "protector de los indígenas" fue un infatigable misionero y gran organizador de la Iglesia sudamericana. Santo Toribio fue beatificado por el Papa Inocencio XI en 1679 y canonizado por Benedicto XIII en 1726. En 1983 Juan Pablo II lo proclamó Patrono del Episcopado latinoamericano.